viernes, 12 de agosto de 2011

Le...


- Si no hubiese sido YO el DICTADOR de tus primeros recuerdos, pensaste cúantas dictaduras podrías estar viviendo HOY?
- Mi vida ya es miserable.. qué caso tiene que piense en eso?...
- Los dos sabemos que eso es una MENTIRA...
- No es consuelo...
- Nunca necesitaste consuelos, es una REALIDAD que AHORA tampoco los necesitas
- Me rompí en pedazos, chiquitos, imposibles de juntar... no lo ves?!
- Lo único que veo es mi empeño; de momento quieto, latente sin saberlo, capaz se BRILLAR en cualquier momento y cuando menos lo crea...eso es lo que veo cuando te miro, eso es lo que me muestran tus ojos...

Así le hablaba El Poeta a Ella y así empezaban a nublársele sus ojos oscuros con lágrimas; lágrimas de esas que no sabía de donde estaban brotando, de esas que iban a inundar el surco de sus mejillas, ese surco que por tanto tiempo había permanecido seco…

Hacía mucho tiempo que no hablaba con su Poeta ... ellos no solían hablar mucho, no solían compartir más que desencuentros, no sabían hacerse más que daño cuando no se necesitaban...

Pero ahí estaba Él, llenándole los ojos de lágrimas, acercándose cuando las nubes sobre su cabeza espantaban y alejaban al resto... ahí estaba Él, parado junto a Ella, diciéndole que veía lo que ni Ella era capaz de ver...

Diciéndole que no la iba a consolar porque nunca lo iba a necesitar, porque no hay consuelo para los que hacen...

Ahí estaba, parado frente a ella, con la voz ronca de angustia y los ojos cansados, mirándola como Ella no recordaba, diciéndole que la quería pese a todo...

(estupidez incluída)

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